domingo, 9 de junio de 2013
Trago Amargo
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Impotencia
jueves, 19 de abril de 2012
El Fin
Este es el fin
Mi único amigo, el fin
De nuestros elaborados planes, el fin
De todo lo que permanece, el fin
Sin seguridad o sorpresa, el fin
Nunca miraré en tus ojos... Otra vez.
The Doors - The End
sábado, 14 de abril de 2012
Museo
viernes, 23 de septiembre de 2011
Trago Amargo
- ¡Brindo porque ya nada es como antes!- Dijo él, alzando su jarra de cerveza- ¡El amor ha evolucionado y yo me he quedado en el pasado!
- ¡Salud por eso!- Dijo un borracho en el fondo de la cantina.
domingo, 17 de julio de 2011
Homología Literaria
Displicencia. Cuánto cuesta agregarle un poco de emoción a las palabras. Ya los escritos son los mismos, nada nuevo surge de sus letras, las horas avanzan y sigo esperando un poco de misticismo. Un poco de complicidad, por favor.
Reviso sus anotaciones, las comparo con otras, todo son lo mismo. Se restriegan sentimientos, momentos y añoraciones. Menosprecio de la vida literaria. Simples afanes de riqueza artística, un poco de admiración, tal vez copia, imitación barata de soñadores franceses, un poco Cervantezco con otro tanto de Poe, y si, quizás su grado de Allende, Rowling, King, Meyers.
Todos quieren ser artistas en días capitalistas, pero sin atreverse a cruzar la línea de la tolerancia, de la ensoñación, del arte. Surgen círculos imaginarios. Habiendo en estos momentos tanto talento, aspiran a lo mismo, inspirándose entre sí. Todos con un mismo objetivo, por un camino similar. Decir palabras por decirlas, porque las letras están de moda.
Un poco de complacencia, el mundo sigue igual. Es cosa de leer su frase bonita para ya considerarlo todo como una maravilla. Falta autocrítica, y porqué no, su grado de humildad. La vida queda manoseada por unas cuántas palabras mal utilizadas, y ya ves, todos sienten igual, se identifican colectivamente con un verso. Hay maneras y maneras, pero todos creen ver sólo una. Dónde quedó la creatividad, la imaginación, la sensibilidad, el gusto. No todos sienten lo mismo, no hay generalidades.
Quién me diga que el amor es un estado emocional o un sentimiento, quién me defina qué es la alegría, qué se siente con la ira, qué pasa conmigo cuando de mí brotan lágrimas. Dime algo que no haya escuchado, dime algo que no sea real. Dime algo que me haga creer que de verdad existe un alma detrás de cada palabra escrita, que nada es casualidad, que lo que hay en ella es vida.
No digan que el silencio los acuna en momentos, que callaron cuando debían hablar. No me inventes situaciones que ya he leído, dime algo nuevo. Sigue un espíritu innovador, progresista, inconformista. Dame algo en qué creer. Tus palabras pueden pesar en mí si sabes cómo mezclarlas.
Vuelve a mí la sed, haz que crea que en el vacío existen mundos. No me hagas creer que todo esto es una ofensa. Yo seré consejo, pero no juez. Esto no es una advertencia, es un claro desafío. Vuela, vuela, dime, qué sientes al escribir, comparte tu historia y yo te haré ver la mía. Hazlo de manera distinta, utiliza el ingenio, la lógica, la razón y sus dicotomías. Desata en ti tu alma, déjate llevar… Descuida, esto será un secreto de dos.
Hazme resurgir de las llamas, es ahí donde vuelvo creer en la magia...
Publicado en Noctabumbulus, el Sábado 31 de Enero del 2009.
sábado, 25 de junio de 2011
Qué poco importa entenderte
Qué poco importa entenderte, dijiste con desgana, con la impaciencia contenida en un gesto digno. Qué poco importa, repetiste, si ya no te quiero. Mi respiración se contuvo cuando me miraste con seriedad. Hablabas con firmeza, como si yo supiera el porqué de tus decisiones drásticas. No supe qué decirte. Me sentía afiebrado. Tenía calor y mi cuerpo estaba frío. Mi boca titubeó, qué cosas dices. Ni me miraste, sólo levantaste tu ropa del suelo, y te encerraste en el cuarto de baño. Al segundo saliste, vestida, yo estaba donde mismo. Sentí la tensión del ambiente. Descolgaste la cartera de la manilla de la puerta y te la pusiste en el hombro. Al darme la espalda, susurré, no te entiendo. Giraste sobre ti misma y me miraste implacable, ¿Pero de verdad te importa entenderme? No, contesté de inmediato. El sonido de los tacones retumbaron en mis oídos. Saliste del departamento, dando un portazo. Me sentía sucio, usado.
Qué poco importa entenderte, me repetí, si no te quiero, con amargura. Me levanté de la cama, y entré a la ducha. Qué poco me importa entenderte, volví a repetir al momento que escuchaba el timbre. Me puse la toalla alrededor de la cintura, abrí la puerta: eras tú. Se me olvidó la chequera, te justificaste. Entraste. Levanté una ceja con detenida sospecha. Te esperé en la puerta, y te devolviste mostrándome la chequera encontrada. Sonreíste avergonzada, dándome un tímido beso en la mejilla de despedida, te fuiste. Qué poco me importa entenderte, me dije suspirando. Sentí un golpecito en la puerta. Eras tú de nuevo, con el rostro apunto de hacer un puchero. Lo siento, me dijiste colgándote de mi cuello, ya no vuelvo a hacer esto de nuevo. La abracé por la cintura, apoyando su cuerpo en la puerta, cerrándola. Qué poco me importa entenderte, me dije, si siempre vuelves conmigo.
sábado, 4 de junio de 2011
Libertad
Cada tanto, los barcos se desprenden de la orilla y se desatan del caos de este mundo, para desembarcar en otro. No lo sé con certeza, pero me han contado que algunos abren sus brazos para dejarse acariciar por el viento nuevo; gritan eufóricos y ríen. No sé precisamente porqué lo hacen, pero dicen que desahoga a sus almas inquietas, encadenadas a la vida, prisioneras de su cuerpo y de sus insípidas sonrisas. Son personas desencantadas, desilusionadas, desesperanzadas: Aquellos que fueron, y ahora no son nada, más que un baúl lleno de viejos recuerdos.
Ese mundo es Libertad: así creo que se llamaba, aquella deriva de sal y de gigantescas olas de felicidad.
Desconozco todo aquello, insisto. No tengo nada que ver con ello.
Publicado en Noctambulus, el 16 de Septiembre del 2009.