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domingo, 9 de junio de 2013

Trago Amargo

-¡Brindo porque ya nada es como antes!- Dijo él, alzando su jarra de cerveza- ¡El amor ha evolucionado y yo me he quedado en el pasado!


- ¡Salud por eso!- Dijo un borracho al fondo de la cantina.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Impotencia


Se escuchó el portazo, y el suave movimiento de las cortinas le acarició la espalda. Su boca estaba pequeña y apretada casi formando un beso. Caminó hacia la puerta y giró el seguro. No quería que nadie la interrumpiera. Se sintió miserable. Atónita, no podía dejar de pensar todo lo que quiso decir y no pudo. Empuñó sus manos, y gritó en silencio, tensionada hasta escuchar el rugido del temblor de su cuerpo. Su rostro parecía un mapa, salpicada por las manchas rojas de la rabia. De sus ojos se agolpaban las lágrimas que peligrosamente se asomaban para precipitar su caída. “Si pudiera…” murmuró bajito. Estaba lista para lo que fuera, de morir si es que era necesario. Le regocijaba la idea de pensarlo; si muriera taparía bocas, los castigaría con la culpa, y los atormentaría como un recuerdo agridulce. Su propia muerte la consolaba: “Me extrañarán” decía “y quedarán pa’ dentro”. Ese sería el tiro de gracia, la última palabra de una discusión sin término. “Sería perfecto” susurró amenazante.


jueves, 19 de abril de 2012

El Fin


Este es el fin hermoso amigo 
Este es el fin
Mi único amigo, el fin 
De nuestros elaborados planes, el fin 
De todo lo que permanece, el fin 
Sin seguridad o sorpresa, el fin 
Nunca miraré en tus ojos... Otra vez.

The Doors - The End
Se sentía tan bien sentir el calor en mi piel, el reflejo de los rayos dorados sobre mi cabello, aquella brisa suave y su rumor en el bamboleo de los árboles. Días de verano, de pensamientos. Cada color vibraba con desenfreno, tantos bostezos llenaban un vacío de ensueño. Tanto qué imaginar, qué crear. Llenando de mágicas palabras... y en silencio.

Felicidad peculiar. Realidad tergiversada. Mimetizaste el anaranjado atardecer con tus labios, mientras creabas en mí un sinfín de sensaciones confusas, errantes. El sonido del viento perturbaba y tu mirada me incomodaba, y sentí el frío. Suspiros y más bostezos. Seguía trazando en mi pecho aquella línea imaginada, las hojas caían y me cubría con ellas, soñando con cuentos de hadas, cuánta soledad destilada entre sueños.

Pérdida en la sombra tornasol, un manto blanco me cubría y me acurrucaba. Tiernas canciones de bebé cantadas despacito llenaban mis oídos de calma suspensa. Sentía el calor adormeciéndome... Allá afuera todos eran perversos con bocas entrenadas para desarmar composturas y bastaban sólo las palabras precisas para dudar de mi racionamiento. Muchos eventos desafortunados no coincidieron explicarse a su debido tiempo, y el manto blanco ya pesaba sobre mi cuerpo, pensando sobre mis antiguos y vivos sentimientos. Viéndose fríamente, comprendía que sólo perdía lo irrecuperable. Nada bueno había conseguido, y terminé culpándome por no haber seguido con mi camino.

Sueños, fantasías, magia. Irrealidad incomprendida y manchada por sucias palabras malintencionadas. Tanta pureza desangraba por mis ojos, el alma se arrugaba allá a dentro y el volcán empezaba a brotar su lava por mis pensamientos. Florecían la maldad y sus complementos y se derretían los buenos tiempos. Risas malévolas de por medio. Gritos, desorden, caos. Destellos de maldad desechados, al leve indicio de un perdón... Inservible, intolerable, indeseable. Puramente resistible. Este es el final... Cuando me percaté que luego de tu ausencia, que sólo tú sobrabas.
Me di cuenta que ya no te necesitaba, este es el final, mi único amigo...
Dulce primavera, contigo elevaré los cometas más altos y llenaremos de colores el cielo. Encumbraré mis dichas y mis buenos recuerdos, tan alto, para que todo el mundo pueda verlos.

Soñaré, viviré soñando, para hacer de nuestro final, mi comienzo ♥

Publicado en Noctambulus, el Sábado 13 de Septiembre del 2008.

sábado, 14 de abril de 2012

Museo

Él se giró para verla nuevamente, y la vio turbada en sus propios pensamientos.
-¿Para qué caer en laberintos innecesarios, si lo que quiero decir es bien simple? Me darás tú la razón ¿por qué no habrías de dármela? si te digo que solemos confundir el aburrimiento con la pena, la ansiedad con la excitación y la normalidad con la felicidad. Siempre confundimos nuestras percepciones del mundo, somos el ápice del subjetivismo ¿O es que acaso me dirás que eres feliz o triste todo el tiempo? No creo que tu vida siempre sea un paraíso, o todo lo contrario, para que vengas y digas cosas tan tajantes. El día a día está lleno de pequeñas sensaciones, inconscientes muchas, que llenan nuestros cuerpos de pensamientos. Somos seres sobreestimulados que queremos desahogarnos de cualquier forma, y damos gritos desesperados con tal de buscar la atención de quién nos ha negado un segundo en sus vidas. Todos queremos ser parte del espectáculo. Ser el centro de atención de alguien, y así recibir su afecto. Es el amor el que nos da la verdadera y única felicidad. Mientras estemos cerca del amor, todo será perfecto, mientras  que si nos alejamos, todo va volviéndose gris. Seguramente tú te sientes lejos. Lejos de quien sea que ames, o tan simplemente lejos de ti misma…
-Usted no me comprende. Lo que pasa es que no me gustan los museos.
- ¿Los museos? ¿Por qué habría de molestarla algo como esto? Fíjese usted que estamos en el corazón de los vestigios humanos, la bóveda que almacena la historia. Uno llega a sentirse especial en estos ambientes, tan callados y estáticos. Me llego a sentir único ¿sabe? Es hasta interesante lo cómplice que me siento entre lo que fue y lo que se es ahora. Un diálogo con la historia, con grandes personajes.
- Esto no es más que un gran cementerio. Saberes muertos. El silencio no hace más que denotar el ruido que siento dentro. Mi mente no para de pensar en que todo estos objetos deben estar cargados de energía. Más de un alma debe llorar porque han sacados a los cuerpos momificados del lugar que han sido enterrados. Me imagino la pena que deben sentir esas almas, de ver sus objetos a vista y paciencia de extraños. Imagínese cuánta historia podrían tener estas cosas.
- Esa es una mirada sumamente materialista, no creo que alguien muerto piense ya en sus cosas. Eso va en lo terrenal, y ellos ya superaron esa etapa.
- Puedes tener razón, pero no deja de darme pena. Imagínese todos esos cazadores de tesoros, llevándose las reliquias hasta los confines del mundo, destruyendo la historia de civilizaciones, pueblos o incluso familias. Los museos no son más que archivos fragmentados de información, y los lugares arqueológicos, tumbas saqueadas por hombres de ciencia. El hombre con ese afán de saberlo todo, perdió el respeto por el pasado, y no es capaz de honrarlo. Gracias al pasado, somos lo que somos, y no producto de la generación espontánea ¿Porqué, habremos entonces, de preocupamos de lo que existe? ¿De describirlo, clasificarlo y etiquetarlo? Lo movilizamos para tener un conocimiento, un saber estático. Imagínese todas las historias que debemos tener aquí, y han sido ignoradas. ¿Por qué no nos preocupamos de lo que no existe? O mejor aún, ¿de lo que suponemos, pero no lo sabemos con certeza?. Existen tantos vacíos, que son importantes, tal como los silencios en una partitura. Y los ignoramos, pensando que son simples e inútiles.
- Bueno, eso pasa en todo orden de cosas. La misma teoría nos impone conceptos para todos los hechos existentes, sin dejar espacio a la propia reflexión. Sin ir más lejos, las bibliotecas son cementerios de escritura, de gente muerta que nos habla y nos entrega sus conocimientos. Si es así, yo creo que lo que nos falta a nosotros es vida. Y la tuya, al parecer, se encuentra demasiado lejos del presente.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Trago Amargo

- ¡Brindo porque ya nada es como antes!- Dijo él, alzando su jarra de cerveza- ¡El amor ha evolucionado y yo me he quedado en el pasado!

- ¡Salud por eso!- Dijo un borracho en el fondo de la cantina.

domingo, 17 de julio de 2011

Homología Literaria

Displicencia. Cuánto cuesta agregarle un poco de emoción a las palabras. Ya los escritos son los mismos, nada nuevo surge de sus letras, las horas avanzan y sigo esperando un poco de misticismo. Un poco de complicidad, por favor.

Reviso sus anotaciones, las comparo con otras, todo son lo mismo. Se restriegan sentimientos, momentos y añoraciones. Menosprecio de la vida literaria. Simples afanes de riqueza artística, un poco de admiración, tal vez copia, imitación barata de soñadores franceses, un poco Cervantezco con otro tanto de Poe, y si, quizás su grado de Allende, Rowling, King, Meyers.

Todos quieren ser artistas en días capitalistas, pero sin atreverse a cruzar la línea de la tolerancia, de la ensoñación, del arte. Surgen círculos imaginarios. Habiendo en estos momentos tanto talento, aspiran a lo mismo, inspirándose entre sí. Todos con un mismo objetivo, por un camino similar. Decir palabras por decirlas, porque las letras están de moda.

Un poco de complacencia, el mundo sigue igual. Es cosa de leer su frase bonita para ya considerarlo todo como una maravilla. Falta autocrítica, y porqué no, su grado de humildad. La vida queda manoseada por unas cuántas palabras mal utilizadas, y ya ves, todos sienten igual, se identifican colectivamente con un verso. Hay maneras y maneras, pero todos creen ver sólo una. Dónde quedó la creatividad, la imaginación, la sensibilidad, el gusto. No todos sienten lo mismo, no hay generalidades.

Quién me diga que el amor es un estado emocional o un sentimiento, quién me defina qué es la alegría, qué se siente con la ira, qué pasa conmigo cuando de mí brotan lágrimas. Dime algo que no haya escuchado, dime algo que no sea real. Dime algo que me haga creer que de verdad existe un alma detrás de cada palabra escrita, que nada es casualidad, que lo que hay en ella es vida.

No digan que el silencio los acuna en momentos, que callaron cuando debían hablar. No me inventes situaciones que ya he leído, dime algo nuevo. Sigue un espíritu innovador, progresista, inconformista. Dame algo en qué creer. Tus palabras pueden pesar en mí si sabes cómo mezclarlas.


Vuelve a mí la sed, haz que crea que en el vacío existen mundos. No me hagas creer que todo esto es una ofensa. Yo seré consejo, pero no juez. Esto no es una advertencia, es un claro desafío. Vuela, vuela, dime, qué sientes al escribir, comparte tu historia y yo te haré ver la mía. Hazlo de manera distinta, utiliza el ingenio, la lógica, la razón y sus dicotomías. Desata en ti tu alma, déjate llevar… Descuida, esto será un secreto de dos.


Hazme resurgir de las llamas, es ahí donde vuelvo creer en la magia...


Publicado en Noctabumbulus, el Sábado 31 de Enero del 2009.

sábado, 25 de junio de 2011

Qué poco importa entenderte

Qué poco importa entenderte, dijiste con desgana, con la impaciencia contenida en un gesto digno. Qué poco importa, repetiste, si ya no te quiero. Mi respiración se contuvo cuando me miraste con seriedad. Hablabas con firmeza, como si yo supiera el porqué de tus decisiones drásticas. No supe qué decirte. Me sentía afiebrado. Tenía calor y mi cuerpo estaba frío. Mi boca titubeó, qué cosas dices. Ni me miraste, sólo levantaste tu ropa del suelo, y te encerraste en el cuarto de baño. Al segundo saliste, vestida, yo estaba donde mismo. Sentí la tensión del ambiente. Descolgaste la cartera de la manilla de la puerta y te la pusiste en el hombro. Al darme la espalda, susurré, no te entiendo. Giraste sobre ti misma y me miraste implacable, ¿Pero de verdad te importa entenderme? No, contesté de inmediato. El sonido de los tacones retumbaron en mis oídos. Saliste del departamento, dando un portazo. Me sentía sucio, usado.

Qué poco importa entenderte, me repetí, si no te quiero, con amargura. Me levanté de la cama, y entré a la ducha. Qué poco me importa entenderte, volví a repetir al momento que escuchaba el timbre. Me puse la toalla alrededor de la cintura, abrí la puerta: eras tú. Se me olvidó la chequera, te justificaste. Entraste. Levanté una ceja con detenida sospecha. Te esperé en la puerta, y te devolviste mostrándome la chequera encontrada. Sonreíste avergonzada, dándome un tímido beso en la mejilla de despedida, te fuiste. Qué poco me importa entenderte, me dije suspirando. Sentí un golpecito en la puerta. Eras tú de nuevo, con el rostro apunto de hacer un puchero. Lo siento, me dijiste colgándote de mi cuello, ya no vuelvo a hacer esto de nuevo. La abracé por la cintura, apoyando su cuerpo en la puerta, cerrándola. Qué poco me importa entenderte, me dije, si siempre vuelves conmigo.

sábado, 4 de junio de 2011

Libertad

Cada tanto, los barcos se desprenden de la orilla y se desatan del caos de este mundo, para desembarcar en otro. No lo sé con certeza, pero me han contado que algunos abren sus brazos para dejarse acariciar por el viento nuevo; gritan eufóricos y ríen. No sé precisamente porqué lo hacen, pero dicen que desahoga a sus almas inquietas, encadenadas a la vida, prisioneras de su cuerpo y de sus insípidas sonrisas. Son personas desencantadas, desilusionadas, desesperanzadas: Aquellos que fueron, y ahora no son nada, más que un baúl lleno de viejos recuerdos.

Ese mundo es Libertad: así creo que se llamaba, aquella deriva de sal y de gigantescas olas de felicidad.

Desconozco todo aquello, insisto. No tengo nada que ver con ello.

Publicado en Noctambulus, el 16 de Septiembre del 2009.