domingo, 9 de junio de 2013

Trago Amargo

-¡Brindo porque ya nada es como antes!- Dijo él, alzando su jarra de cerveza- ¡El amor ha evolucionado y yo me he quedado en el pasado!


- ¡Salud por eso!- Dijo un borracho al fondo de la cantina.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Pienso en ti- Carolina Nissen


Me quedé a vivir
lejos de tu corazón
nunca lo planee así
pero no tenía otra opción.

Me pregunto en qué estarás 
y si quisieras conversar 
tengo tanto que contar 
que un poco de ti no me haría mal.

Pienso en ti ...
Pienso en ti ...

Pienso en ti ...
Pienso en ti ...

No me impaciento 
porque sé que esto va a ser muy lento
sentada espero la lluvia caer
porque sé que algo de ti va a traer.

Pienso en ti ...
Pienso en ti ...

Pienso en ti ...
Pienso en ti ...

Pienso en ti ...
Pienso en ti ...
Pienso en ti ...
Pienso en ti ...

No me impaciento 
porque sé que esto va a ser muy lento
sentada espero la lluvia caer
porque sé que algo de ti va a traer.



martes, 18 de septiembre de 2012

Nirvana


Las emociones borbotean en mi pecho, tal como si la sangre hirviera por mis venas. Ganas de reír, deseos de llorar. Mis manos tiritan solas en busca de emoción. Las palabras son la única medicina para acabar con este mal de olas oníricas. Desahogar el cerebro con pletórico empuje. Crear, deseos de inventar. Torrente de ideas absurdas, incitadas por la inspiración. Curioso arte de vasto ingenio, surcando los mundos dicotómicos de la realidad y la ficción. Ganas de escapar, olvidarse de la subsistencia propia. Esconderse detrás de un ente ficticio. Garabatear situaciones, retratar personajes, esbozar emociones. Vestir el mundo con la palabra, hacer tangible aquello que se considera quimérico.

Porque mientras el mundo siga dando vueltas en su eje, y siga trasladándose abriendo paso a las estaciones, mientras cada amanecer se eleve el sol en el cielo y al anochecer las estrellas sigan colgando en su reino, mientras el viento siga surcando las planicies, mientras los días de la semana sigan siendo siete, mientras la humanidad siga odiando y amando a su prójimo. La palabra estará aquí, para ayudarnos a desbordar aquello que sentimos, que somos, y que imaginamos.

Vivo detrás de escritos, del olor a tinta, del rasgueo del lápiz sobre la hoja y del sonido de los golpecillos en el teclado,. Mi hoguera, mi nirvana, las letras. No podría vivir sin ellas, son mi alimento y empuje. Las palabras son mi único bienestar, lo que motiva a perfeccionarme en el arte. Sin la imaginación el mundo se hace un lugar aburrido, monótono y sin gracia.
Tal vez no sea hoy una gran escritora, ni lo sea mañana tampoco, pero una se va redescubriendo, puliendo cada grosero error literario, con el pasar del sinfín de las pruebas y errores, entre borradores y aciertos. Y entre intento e intento, uno va viendo lo que uno puede hacer, qué tan lejos se puede llegar hasta ser alguien más integral en la literatura. Pues no vale sólo el talento para ser bueno en lo que se hace, sino que se debe aplicar una gran cantidad de esfuerzo para lograr algo que pueda considerarse digno para el mundo. 

Escrito a principios del año 2007 (No me juzgue por esto, era una joven e ingenua escolar). Publicado (actualmente) en Retro.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Impotencia


Se escuchó el portazo, y el suave movimiento de las cortinas le acarició la espalda. Su boca estaba pequeña y apretada casi formando un beso. Caminó hacia la puerta y giró el seguro. No quería que nadie la interrumpiera. Se sintió miserable. Atónita, no podía dejar de pensar todo lo que quiso decir y no pudo. Empuñó sus manos, y gritó en silencio, tensionada hasta escuchar el rugido del temblor de su cuerpo. Su rostro parecía un mapa, salpicada por las manchas rojas de la rabia. De sus ojos se agolpaban las lágrimas que peligrosamente se asomaban para precipitar su caída. “Si pudiera…” murmuró bajito. Estaba lista para lo que fuera, de morir si es que era necesario. Le regocijaba la idea de pensarlo; si muriera taparía bocas, los castigaría con la culpa, y los atormentaría como un recuerdo agridulce. Su propia muerte la consolaba: “Me extrañarán” decía “y quedarán pa’ dentro”. Ese sería el tiro de gracia, la última palabra de una discusión sin término. “Sería perfecto” susurró amenazante.


lunes, 16 de julio de 2012

Me Cuesta Entender- Carolina Nissen

Curiosa forma tienes de ahorrar
como si las palabras se fueran acabar, ah.
Es tan difícil acercarse un poco más
como si tocarse pudiera hacer mal, ah.

Me cuesta entender tu manera de querer,
me cuesta entender, entender.

Cuando estás conmigo te tengo que buscar
entre pensamientos que no logro ahuyentar.
Tu tiempo es de oro, el mío da igual.
tanto egoísmo me empieza a hacer mal.

Me cuesta entender (me cuesta entender)
tu manera de querer (tu manera de querer)
Me cuesta entender (me cuesta entender)
entender.

Este frío invierno ya me agotó,
me hubieses dado abrigo y un poco de calor.
Prefiero estar sola que mendigar tu amor,
mañana no es hoy día y estaré mejor.

Me cuesta entender (me cuesta entender)
tu manera de querer (tu manera de querer),
Me cuesta entender (me cuesta entender),
entender.

Me cuesta entender (me cuesta entender)
tu manera de querer (tu manera de querer),
Me cuesta entender (me cuesta entender),
entender.

Prefiero estar sola que mendigar tu amor,
mañana no es hoy día y estaré mejor.





* Transcripción de la letra de la canción "Me cuesta entender" de Carolina Nissen. Espero que no haya ningún error :)

viernes, 20 de abril de 2012

Me Transformo... - Carmen Gloria Berríos


Me transformo
En la guinda marrasquino de tu helado
En la crema chantilly de tus pasteles
En el cristal azucarado
De tu taza de café

Yo me transformo

Y la dieta te lo impide.





jueves, 19 de abril de 2012

El Fin


Este es el fin hermoso amigo 
Este es el fin
Mi único amigo, el fin 
De nuestros elaborados planes, el fin 
De todo lo que permanece, el fin 
Sin seguridad o sorpresa, el fin 
Nunca miraré en tus ojos... Otra vez.

The Doors - The End
Se sentía tan bien sentir el calor en mi piel, el reflejo de los rayos dorados sobre mi cabello, aquella brisa suave y su rumor en el bamboleo de los árboles. Días de verano, de pensamientos. Cada color vibraba con desenfreno, tantos bostezos llenaban un vacío de ensueño. Tanto qué imaginar, qué crear. Llenando de mágicas palabras... y en silencio.

Felicidad peculiar. Realidad tergiversada. Mimetizaste el anaranjado atardecer con tus labios, mientras creabas en mí un sinfín de sensaciones confusas, errantes. El sonido del viento perturbaba y tu mirada me incomodaba, y sentí el frío. Suspiros y más bostezos. Seguía trazando en mi pecho aquella línea imaginada, las hojas caían y me cubría con ellas, soñando con cuentos de hadas, cuánta soledad destilada entre sueños.

Pérdida en la sombra tornasol, un manto blanco me cubría y me acurrucaba. Tiernas canciones de bebé cantadas despacito llenaban mis oídos de calma suspensa. Sentía el calor adormeciéndome... Allá afuera todos eran perversos con bocas entrenadas para desarmar composturas y bastaban sólo las palabras precisas para dudar de mi racionamiento. Muchos eventos desafortunados no coincidieron explicarse a su debido tiempo, y el manto blanco ya pesaba sobre mi cuerpo, pensando sobre mis antiguos y vivos sentimientos. Viéndose fríamente, comprendía que sólo perdía lo irrecuperable. Nada bueno había conseguido, y terminé culpándome por no haber seguido con mi camino.

Sueños, fantasías, magia. Irrealidad incomprendida y manchada por sucias palabras malintencionadas. Tanta pureza desangraba por mis ojos, el alma se arrugaba allá a dentro y el volcán empezaba a brotar su lava por mis pensamientos. Florecían la maldad y sus complementos y se derretían los buenos tiempos. Risas malévolas de por medio. Gritos, desorden, caos. Destellos de maldad desechados, al leve indicio de un perdón... Inservible, intolerable, indeseable. Puramente resistible. Este es el final... Cuando me percaté que luego de tu ausencia, que sólo tú sobrabas.
Me di cuenta que ya no te necesitaba, este es el final, mi único amigo...
Dulce primavera, contigo elevaré los cometas más altos y llenaremos de colores el cielo. Encumbraré mis dichas y mis buenos recuerdos, tan alto, para que todo el mundo pueda verlos.

Soñaré, viviré soñando, para hacer de nuestro final, mi comienzo 

Publicado en Noctambulus, el Sábado 13 de Septiembre del 2008.

sábado, 14 de abril de 2012

Museo

Él se giró para verla nuevamente, y la vio turbada en sus propios pensamientos.
-¿Para qué caer en laberintos innecesarios, si lo que quiero decir es bien simple? Me darás tú la razón ¿por qué no habrías de dármela? si te digo que solemos confundir el aburrimiento con la pena, la ansiedad con la excitación y la normalidad con la felicidad. Siempre confundimos nuestras percepciones del mundo, somos el ápice del subjetivismo ¿O es que acaso me dirás que eres feliz o triste todo el tiempo? No creo que tu vida siempre sea un paraíso, o todo lo contrario, para que vengas y digas cosas tan tajantes. El día a día está lleno de pequeñas sensaciones, inconscientes muchas, que llenan nuestros cuerpos de pensamientos. Somos seres sobreestimulados que queremos desahogarnos de cualquier forma, y damos gritos desesperados con tal de buscar la atención de quién nos ha negado un segundo en sus vidas. Todos queremos ser parte del espectáculo. Ser el centro de atención de alguien, y así recibir su afecto. Es el amor el que nos da la verdadera y única felicidad. Mientras estemos cerca del amor, todo será perfecto, mientras  que si nos alejamos, todo va volviéndose gris. Seguramente tú te sientes lejos. Lejos de quien sea que ames, o tan simplemente lejos de ti misma…
-Usted no me comprende. Lo que pasa es que no me gustan los museos.
- ¿Los museos? ¿Por qué habría de molestarla algo como esto? Fíjese usted que estamos en el corazón de los vestigios humanos, la bóveda que almacena la historia. Uno llega a sentirse especial en estos ambientes, tan callados y estáticos. Me llego a sentir único ¿sabe? Es hasta interesante lo cómplice que me siento entre lo que fue y lo que se es ahora. Un diálogo con la historia, con grandes personajes.
- Esto no es más que un gran cementerio. Saberes muertos. El silencio no hace más que denotar el ruido que siento dentro. Mi mente no para de pensar en que todo estos objetos deben estar cargados de energía. Más de un alma debe llorar porque han sacados a los cuerpos momificados del lugar que han sido enterrados. Me imagino la pena que deben sentir esas almas, de ver sus objetos a vista y paciencia de extraños. Imagínese cuánta historia podrían tener estas cosas.
- Esa es una mirada sumamente materialista, no creo que alguien muerto piense ya en sus cosas. Eso va en lo terrenal, y ellos ya superaron esa etapa.
- Puedes tener razón, pero no deja de darme pena. Imagínese todos esos cazadores de tesoros, llevándose las reliquias hasta los confines del mundo, destruyendo la historia de civilizaciones, pueblos o incluso familias. Los museos no son más que archivos fragmentados de información, y los lugares arqueológicos, tumbas saqueadas por hombres de ciencia. El hombre con ese afán de saberlo todo, perdió el respeto por el pasado, y no es capaz de honrarlo. Gracias al pasado, somos lo que somos, y no producto de la generación espontánea ¿Porqué, habremos entonces, de preocupamos de lo que existe? ¿De describirlo, clasificarlo y etiquetarlo? Lo movilizamos para tener un conocimiento, un saber estático. Imagínese todas las historias que debemos tener aquí, y han sido ignoradas. ¿Por qué no nos preocupamos de lo que no existe? O mejor aún, ¿de lo que suponemos, pero no lo sabemos con certeza?. Existen tantos vacíos, que son importantes, tal como los silencios en una partitura. Y los ignoramos, pensando que son simples e inútiles.
- Bueno, eso pasa en todo orden de cosas. La misma teoría nos impone conceptos para todos los hechos existentes, sin dejar espacio a la propia reflexión. Sin ir más lejos, las bibliotecas son cementerios de escritura, de gente muerta que nos habla y nos entrega sus conocimientos. Si es así, yo creo que lo que nos falta a nosotros es vida. Y la tuya, al parecer, se encuentra demasiado lejos del presente.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Trago Amargo

- ¡Brindo porque ya nada es como antes!- Dijo él, alzando su jarra de cerveza- ¡El amor ha evolucionado y yo me he quedado en el pasado!

- ¡Salud por eso!- Dijo un borracho en el fondo de la cantina.

domingo, 17 de julio de 2011

Homología Literaria

Displicencia. Cuánto cuesta agregarle un poco de emoción a las palabras. Ya los escritos son los mismos, nada nuevo surge de sus letras, las horas avanzan y sigo esperando un poco de misticismo. Un poco de complicidad, por favor.

Reviso sus anotaciones, las comparo con otras, todo son lo mismo. Se restriegan sentimientos, momentos y añoraciones. Menosprecio de la vida literaria. Simples afanes de riqueza artística, un poco de admiración, tal vez copia, imitación barata de soñadores franceses, un poco Cervantezco con otro tanto de Poe, y si, quizás su grado de Allende, Rowling, King, Meyers.

Todos quieren ser artistas en días capitalistas, pero sin atreverse a cruzar la línea de la tolerancia, de la ensoñación, del arte. Surgen círculos imaginarios. Habiendo en estos momentos tanto talento, aspiran a lo mismo, inspirándose entre sí. Todos con un mismo objetivo, por un camino similar. Decir palabras por decirlas, porque las letras están de moda.

Un poco de complacencia, el mundo sigue igual. Es cosa de leer su frase bonita para ya considerarlo todo como una maravilla. Falta autocrítica, y porqué no, su grado de humildad. La vida queda manoseada por unas cuántas palabras mal utilizadas, y ya ves, todos sienten igual, se identifican colectivamente con un verso. Hay maneras y maneras, pero todos creen ver sólo una. Dónde quedó la creatividad, la imaginación, la sensibilidad, el gusto. No todos sienten lo mismo, no hay generalidades.

Quién me diga que el amor es un estado emocional o un sentimiento, quién me defina qué es la alegría, qué se siente con la ira, qué pasa conmigo cuando de mí brotan lágrimas. Dime algo que no haya escuchado, dime algo que no sea real. Dime algo que me haga creer que de verdad existe un alma detrás de cada palabra escrita, que nada es casualidad, que lo que hay en ella es vida.

No digan que el silencio los acuna en momentos, que callaron cuando debían hablar. No me inventes situaciones que ya he leído, dime algo nuevo. Sigue un espíritu innovador, progresista, inconformista. Dame algo en qué creer. Tus palabras pueden pesar en mí si sabes cómo mezclarlas.


Vuelve a mí la sed, haz que crea que en el vacío existen mundos. No me hagas creer que todo esto es una ofensa. Yo seré consejo, pero no juez. Esto no es una advertencia, es un claro desafío. Vuela, vuela, dime, qué sientes al escribir, comparte tu historia y yo te haré ver la mía. Hazlo de manera distinta, utiliza el ingenio, la lógica, la razón y sus dicotomías. Desata en ti tu alma, déjate llevar… Descuida, esto será un secreto de dos.


Hazme resurgir de las llamas, es ahí donde vuelvo creer en la magia...


Publicado en Noctabumbulus, el Sábado 31 de Enero del 2009.

lunes, 27 de junio de 2011

Ella. Carmen Gloría Berríos

Tan llena de cuentos
y de cambios
que la transitan
de un parcial nublado con precipitaciones
a un despejado con máxima probable
de treintaicuatro grados a la sombra
A la sombra de qué
a la sombra de quién
Tan llena de cajas y cajitas
donde colecciona sus no partos
los "quiero pero no debo"
Tan almidonada y desvestida
clausurada y sexo abierto

Tan mujer para sus cosas.

(de La Mujer Deshabitada)








sábado, 25 de junio de 2011

Qué poco importa entenderte

Qué poco importa entenderte, dijiste con desgana, con la impaciencia contenida en un gesto digno. Qué poco importa, repetiste, si ya no te quiero. Mi respiración se contuvo cuando me miraste con seriedad. Hablabas con firmeza, como si yo supiera el porqué de tus decisiones drásticas. No supe qué decirte. Me sentía afiebrado. Tenía calor y mi cuerpo estaba frío. Mi boca titubeó, qué cosas dices. Ni me miraste, sólo levantaste tu ropa del suelo, y te encerraste en el cuarto de baño. Al segundo saliste, vestida, yo estaba donde mismo. Sentí la tensión del ambiente. Descolgaste la cartera de la manilla de la puerta y te la pusiste en el hombro. Al darme la espalda, susurré, no te entiendo. Giraste sobre ti misma y me miraste implacable, ¿Pero de verdad te importa entenderme? No, contesté de inmediato. El sonido de los tacones retumbaron en mis oídos. Saliste del departamento, dando un portazo. Me sentía sucio, usado.

Qué poco importa entenderte, me repetí, si no te quiero, con amargura. Me levanté de la cama, y entré a la ducha. Qué poco me importa entenderte, volví a repetir al momento que escuchaba el timbre. Me puse la toalla alrededor de la cintura, abrí la puerta: eras tú. Se me olvidó la chequera, te justificaste. Entraste. Levanté una ceja con detenida sospecha. Te esperé en la puerta, y te devolviste mostrándome la chequera encontrada. Sonreíste avergonzada, dándome un tímido beso en la mejilla de despedida, te fuiste. Qué poco me importa entenderte, me dije suspirando. Sentí un golpecito en la puerta. Eras tú de nuevo, con el rostro apunto de hacer un puchero. Lo siento, me dijiste colgándote de mi cuello, ya no vuelvo a hacer esto de nuevo. La abracé por la cintura, apoyando su cuerpo en la puerta, cerrándola. Qué poco me importa entenderte, me dije, si siempre vuelves conmigo.

miércoles, 22 de junio de 2011

Pedro Salinas, Razón de Amor

Si te quiero

no es porque te lo digo:

es porque me lo digo y me lo dicen.


El decírtelo a ti ¡qué poco importa

a esa pura verdad que es en su fondo

quererte! Me lo digo,

y es como un despertar de un no decirlo,

como un nacer desnudo,

el decirlo yo solo, sin designio

de que lo sepa nadie, tú siquiera.


Me lo dicen

el cielo y los papeles tan en blanco,

las músicas casuales que se encuentran

al abrir los secretos de la noche.


Si me miro en espejos

no es mi faz lo que veo, es un querer.


El mundo

según lo voy atravesando

que te quiero me dice,

a gritos o en susurros.


Y algunas veces te lo digo a ti

pero nunca sabrás que ese “te quiero”

sólo signo es, final, y prenda mínima;

ola, mensaje -roto al cabo,

en son, en blanca espuma

-del gran querer callado, mar total.

domingo, 19 de junio de 2011

Creacionismo Literario


Esta lluvia arroja trozos de miel arrancados a un viento lejano.
El tiempo está viendo llover y olvidando la hora que es.
En un rincón azul está triste, cansado y enamorado.

Es una noche cualquiera diferente a todas las demás.
Desea iniciar ahora que todo se derrite.
Si susurra se le acaba el miedo
y eso que su único deseo es indeterminarlo para siempre,
si susurra de nuevo confesará,
pero calla de pronto y lo endulza con trozos de miel que arroja esta lluvia.

Estas tergiversando el tiempo.

Es una guerra guardada como secreto en una cajita llena de luces y colores brillantes.
Es una guerra entre príncipes imaginados,
con aguja pretenden desangrar el tiempo.
Continúa lloviendo y después tus pies lamerán el dulce.
Ha huido el tiempo, corre ligero por una cuerda flotante.
Infinito lazo rojo, en cada extremo deliran colores supremos.
Multibalanceo deliroso y colorinche hacen ruido.
Ponte una bufanda de hilo y lava tus cabellos alados,
limpia tus ojos con detergente, debes comenzar a correr otra vez.

Si la escalera te lleva al cielo,
guarda una estrella en tu bolsillo,
quítale un pedacito al cielo y come, es bueno y nutritivo.
Sube de una vez y balancéate con las plumas que te rodean.
Comienza otra vez la carrera hacia el vacío,
la carrera para atrapar al enemigo,
si no corres pierdes silencio de aviones de ayer,
si no corres se acaba el aire y el rumor de tu amor olvidado.

Tiempo arranca recuerdos de mentes resplandecientes de amor incorrecto
como quitarle la rosa al príncipe pequeño,
a ti que la has protegido de monstruosos calcetines asesinos,
de sus miedos ahogados en su sonrisa encontrada en un auto que no servía,
intenta quitártela a ti que la abrazas cuando quiere llorar
y la besas cuando está tan feliz,
intenta tirarla a la juguera y triturarla para hacerla polvito de estrella,
a ella que te ha tomado de la mano para deshacer tus prejuicios enmarcados
para que tiembles nieve y suspires pájaros acunados en nubes atrasadas.

El tiempo tiene envidia del pecado y de sus sentimientos acunados,
tiene miedo de ser siempre en un espacio reducido y agotado,
El tiempo quiere construir y sólo consigue acabar una hora y otra hora más
las horas le odian, pero él se está enamorando del hombre del rincón azul.

Hombre tu arma secreta son tus palabras en (paréntesis),
es la espada fabricada de manzana.
Y si el miedo viste un sombrero elegante y guantes de látex
Se colude con el tiempo.
Y tu ejército se conforma de nubes rosas que sueñan sobre bañeras eléctricas
y árboles de nidos gigantes
y fuegos artificiales que juegan con niños del limbo inventado.
Has derrumbado diez mil años, acabado con el presente y el pasado.

Te abre el telón una burbuja que encierra quimeras rosas
a un paréntesis flexible con espacio para crear recuerdos brillantes.
En el balanceo flotante, entre espadas de manzanas tostadas
ha cerrado los ojos y han de dejado de aletear sus cabellos.
Esta lluvia arroja trozos de miel arrancados a un viento lejano.
En un rincón azul se endulzan sus heridas mortales.
El tiempo se ha paralizado un instante.

En esta noche cualquiera, diferente a todas las demás,
Sólo se escuchan los murmullos callados de un recuerdo olvidado vestido de princesa,
Le da en el gusto, ahora que no ha podido iniciar y todo se esta derritiendo.
Su recuerdo princesa lo convierte en una quimera rosa y lo encierra en una burbuja tornasol.

~ * ~

Nota: Este fue un trabajo que realicé en 4to Medio, para mi curso de Literatura de Bachillerato Internacional. La animación (bastante precaria) fue culpa mía, mientras que la autora de la letra fue de mi amiga Natty.

Publicado en Noctambulus, el Viernes 20 de Febrero del 2009

sábado, 4 de junio de 2011

Libertad

Cada tanto, los barcos se desprenden de la orilla y se desatan del caos de este mundo, para desembarcar en otro. No lo sé con certeza, pero me han contado que algunos abren sus brazos para dejarse acariciar por el viento nuevo; gritan eufóricos y ríen. No sé precisamente porqué lo hacen, pero dicen que desahoga a sus almas inquietas, encadenadas a la vida, prisioneras de su cuerpo y de sus insípidas sonrisas. Son personas desencantadas, desilusionadas, desesperanzadas: Aquellos que fueron, y ahora no son nada, más que un baúl lleno de viejos recuerdos.

Ese mundo es Libertad: así creo que se llamaba, aquella deriva de sal y de gigantescas olas de felicidad.

Desconozco todo aquello, insisto. No tengo nada que ver con ello.

Publicado en Noctambulus, el 16 de Septiembre del 2009.

martes, 31 de mayo de 2011

A lo choriza

Cuando me levanto para ir a la U cada mañana y me meto a la ducha, perdiendo mi tiempo en regular la temperatura del agua: que está demasiado caliente, que se me está volviendo fría, que no quiero salirme de la ducha porque me da frío, pienso: No quiero más.

Cuando ando con la toalla como turbante y enciendo la tele al Buenos Días a Todos, siendo las 08.46, pienso y me lamento: Que tengo que ir a la U, que tengo que leer en la micro, que en la tarde tengo que estudiar, que no sé qué voy a comer de almuerzo.

Salgo de la casa, pensando: que tengo lata de hacer todo, que quiero estar en mi cama y que no quiero hacerle un trabajito a nadie más. Camino con frío, sueño y hambre entre las casas residenciales de olor a pan tostado, en las que existe un sonido ambiental pintoresco: la mezcla entre las canciones de Ricardo Arjona y el de una señora que pasa la aspiradora con esmero. Sólo pienso en que me gustaría estar viendo La Jueza, o picando las papas y las zanahorias pa’ el almuerzo de los niños, y no andar bajando un cerro, para tomar un bus interurbano, su MB74, matá de frío y con desgano.

Yo no sé cómo el gobierno, los psicólogos, los religiosos, quieren que una sea feliz en estas condiciones. Pienso todo el camino, echando putiás del mundo. No pienso nada lindo, hasta que recuerdo algo o alguien y se me cambia el switsh a color a rosa, pero eso recién ocurre cuando ya estoy llegando al paradero 14 de La Florida.

El sábado pasado un taxista me dijo: “Mija, la vida es linda, el hombre se la complica”. Y yo tengo mi refutación al respecto: “Sí, es bkn, pero no es bkn cuando tení que ir a la U a las 10 de la mañana, cuando Quiero seguir durmiendo y tení que entregar un lote de trabajos en una semana.”… A lo que me doy cuenta que él tenía una mediana razón: El hombre, los “otros” hombres, que me ponen tantas exigencias, no yo, son los que me embarran la vida. Eso pasa.

Ya me iré a estudiar, en vez de dormir, que eso debería estar haciendo ahora. Mentira esa volá de que yo hago lo que quiero y cuando quiero. Mentira, el mundo es pura mentira con eso. Teni que hacer siempre todo, porque HAY que hacerlo. Mal.

domingo, 15 de mayo de 2011

Simple

La simplicidad no es algo que me guste del todo: Siempre me ha dado vueltas como un marciano extraño en mi cabeza. Me es tan ajeno que lo simple se me vuelve extraño, porque es tan abstracto, que nadie te lo puede explicar sin antes titubear en busca de las palabras correctas. Para mí, la simplicidad es uno de los más grandes complots de la humanidad. No es una palabra, pues no tiene significado o referente, y no tan sólo porque hablamos de un concepto abstracto, es porque en realidad es un signo en el vacío: No existe.

Sólo basta pensar en algo que sea simple, para darte cuenta que la simplicidad puede ser un problema: Quizás lo verdaderamente simple es tremendamente complejo, y se hace ver como simple, cuando no lo es. Cuando pensamos en algo simple, tenemos dos opciones: verle el lado positivo, como algo que es fácil u obvio, o podemos verle el lado negativo, como una palabra que cuenta con una connotación negativa, que es peyorativa al adjetivizar a algo o a alguien: “Es tan obvio, que no vale la pena la explicación”, y es ahí donde surge el problema. Hagamos una doble vuelta: Cuando algo es demasiado simple, cuesta explicarlo con palabras, cuesta, por ejemplo, decir el porqué yo pienso que soy demasiado simple, o porque una manzana es una fruta simple. La simplicidad sólo nos engaña y nos hace creer que es fácil, pero si te ocupas en describir algo realmente simple, es tremendamente complicado. Simplificar algo, es limitarlo, es hacerlo completamente suficiente en sí mismo, y no puedes agregarle más. No da espacio a otras perspectivas, porque lo simple, simplemente no existe. Sólo depende de la perspectiva del hablante, lo cual no es verdadero, no es tangible, no existe. Todos sabemos qué es el amor, pero dale, explícalo, a ver si se te ocurre la palabra o secuencias de ellas, para dar con una realidad correcta y convencional, para darle a todos una definición suficiente de lo que es. Lo obvio no es tan obvio como nos han hecho creer.

Una vez escuché en uno de esos programas para mamás, que en la decoración lo que parece menos, es más. Y es verdad. Es mucho más.

viernes, 13 de mayo de 2011

Despedida

El sonido de los tacos golpeando los adoquines mojados, era el tictac del segundero que se cansa, que ya termina y nos separa. Era el suelo un espejo fragmentado: las luces multicolores de una pasarela de nostalgia y desencuentro. Era una despedida más en la colección que teníamos de ellas. La esquina de la calle, el movimiento de tus labios carmín pálido, tus pecas amarillas, y mi mano cruzando lo castaño de tu pelo y la despedida más larga, infinita.

Somos tan semejantes en lo distinto, nuestro pecho palpita, nuestro corazón de algodón se ha convertido en una esponja de lágrimas. Apenas nos vemos, y ya tenemos miedo. Miedo de la despedida, que se hace larga, se hace infinita. Hace que el calor se vuelva tibio y nos enfríe. Ojalá pudiese llevarte conmigo. Que te enredes en mi pelo, que tu mano se fusionara con la mía. No quiero ser desterrada más de tu cuerpo, necesito fundirme en el calor de tu cuello, tenerte de almohada y ser tú en lo eterno. Que seas mi abrigo gris de invierno. Quiero tenerte dentro, como te siento cuando estás conmigo. Se viene el caos, me das un beso, nos despedimos, caminas, me muero.


Feliz Cumplemes mi amor :)

domingo, 2 de enero de 2011

La No-escritura

Llevo días tratando de saber qué decir y cómo decirlo. He pensado algunas cosas, he pensado cómo diré otras, sin embargo sólo me he llenado de ideas y culpas. Absurdos que cargo día tras día en el borrador de mi mente. Como si las palabras no pudieran vestir mis ideas con simpleza, y sólo las logre recargar con adjetivos y malas metáforas. He pensado, inclusive, que no tengo nada que decir, y esa idea es la que me ha motivado a decir algo. Quien crea que la escritura no es creación pura, está realmente equivocado. De la nada, se puede hacer un mundo. Siempre habrá algo qué decir, el problema es decirlo, pero ¿Por qué debo decir algo? Ese es el gran problema que surge cuando alguien comienza a escribir, cuando se las pica a escritor. Desde esa curiosidad innata que empieza al leer el primer libro, desde esa reflexión posterior a algo, nace la necesidad de querer decir lo sabido. Plasmarlo, y quizás, comunicarlo. Algunos lo hacen con música, otros con arte. Yo, con letras. Es tremendo. No recuerdo bien el día en que empecé a escribir, pero a partir de eso, empecé a no escribir también. Desde ese mismo instante, perdí tantas ideas como palabras. Cada momento que ganaba, era una pérdida en palabras. Juan José Millás lo dijo una vez: “No hay nada que canse tanto como no escribir. Si pasas muchas horas no escribiendo, luego tampoco puedes escribir porque estás hecho polvo.

Comprendí un día, precisamente en mi clase de Introducción a la Literatura, que la Ars Poetique, de muchos autores, se determina que todo lo que nos rodea es arte, es literatura, y se empieza, por ambicioso que suene, por escribirlo todo. Rafael Nuñez, en su texto La Poesía y las Formas de Conducta del Hombre, se refiere –a (muy) grandes rasgos- a la posición del hombre, como un ser sobrestimulado, que hace que tenga una serie de impresiones que debe contener y dominar de alguna forma. Nace en él la necesidad de descargarse, transformar por sí mismo los condicionamientos de su existencia en oportunidades de prolongación de su vida. Se considera al hombre como un animal inacabado y autopoético, pues nace en él la necesidad de crearse a sí mismo y querer trascender a través del tiempo. La forma en la que quiere trascender es a través de prolongaciones o proyecciones, que permiten satisfacer necesidades, adaptarse sobre la naturaleza, y en cierta medida, permiten que el hombre se observe a sí mismo. El lenguaje sería, muchas veces, considerado una proyección, pues constituye una forma de prolongación de la experiencia en el espacio y el tiempo, lo que hace que el hombre logre completarse y haga posible su vida. Suena todo bien hasta el momento, pero claramente lo preocupante, o lo que me preocupa a mí al menos, es lo relacionado al lado negativo de la prolongación, es decir, del lenguaje, en especial, de la escritura, pues introduce a la vida factores que atentan contra otras cualidades de la propia condición humana, como es el querer ser lo que no es. Las proyecciones atentan contra la existencia, pues la fragmenta, separa y oculta al hombre con su realidad y desvía la atención del presente hacia el futuro, un porvenir. Eso puede que haga del hombre un ser insensible a la intensidad de cada momento, pues “vive soñando” y desaloja al hombre de su posición en el mundo. Y esto, claro que pasa. Pasa por más que yo no quiera, y eso surgió desde el primer día que se me ocurrió escribir algo. El qué y cómo decirlo, son dos preguntas que me atormentarán la vida entera.

Recuerdo la primera vez, cuando me di cuenta que estaba describiendo, mientras pensaba camino a casa: relataba todo lo que hacía, tal narradora,esa voz en off que me hablaba desde la parte de arriba de mi vida. Lo peor de escribir, es darse cuenta, que puede dejar de ser un acto voluntario; que la mente, ya una vez puesta en el juego de la escritura, la haga sola, cómo aquella vez que narré paso a paso cómo fue el que tomé el bus camino a mi casa. Ahí se marca una no existencia, un no-limite de mi vida y de lo que hago con ella. El exceso de escritura, revive los hechos o los hace vivirlos de forma distinta. Es aquí cuando entiendo el noveno mandamiento de Horacio Quiroga, en el Decálogo Perfecto de un Cuentista, el cual dice la primera parte: “No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego.”, un consejo sabio, pues el vivir escribiendo, no hace que uno disfrute los momentos simples de la vida. El ocio, el hacer nada, declaran también un estado necesario en una persona, el espacio para sentir la necesidad de escribir. El problema surge después, cuando no se puede hacer nada, ni disfrutar ni escribir. Ahí, Quiroga se las saca con “Si eres capaz entonces de revivirla –la emoción- tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino”. Tarea que realmente cuesta, cuando en verdad no se está inspirada.

Borges, en su recopilación sobre cinco de sus discursos de arte poética, El Enigma de la Poesía, denuncia que muchas veces existen escritores que se imponen la escritura como una obligación y no como un placer (como debería ser). Aquí quizás hablaba de esa gente que escribe sin inspiración, sólo por el hecho de hacerlo, como para una entrega o algo por el estilo. Pero me pregunto, ¿Hará mal imponerse escribir, al menos para crear el hábito? Siempre me lo cuestiono, por el hecho que no escribo, pienso escribiendo, pero nunca lo concreto. Me pesa la culpa de no escribir. De repente no quiero escribir, no me da la gana, pero por dentro, muero por hacer algo con todo eso. El problema de querer abordarlo todo, es que luego ya no vives, y te haces esclavo de lo que dices, como aquel proverbio árabe, aquel que dice algo así como “Eres esclavo de tu palabras y dueño de tus silencios”. Bien sería de suponer, que nunca me siento dueña de nada, más bien una esclava de mis palabras y no palabras y de mis silencios y no silencios. Quizás el proverbio no hable exactamente de este caso, pero suena tan adecuado en los momentos de no-escritura. Suelo decir, como justificación del porqué no escribo, que una de las principales razones del porqué no lo hago, es que el momento, la sensación, no puede disfrutarse por entero si aún no terminada, comienzo a escribirla. El reto, como dice Quiroga, es en evocar todo ello y plasmarla en un papel. No hace bien, escribir en el momento mismo de las sensaciones, donde todo eso, se hace confuso y las palabras nunca son buenas para el momento. Se hace necesario abstraerse de la situación para mirar las cosas desde arriba y sugerir un punto de vista. ¿Cómo hablar del amor, si uno nunca deja de amar?

Por otro lado, tampoco se está bien limitarse. Maldigo siempre ese dicho que dice “si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, mejor no lo digas”, el cual propone una linda idea de que si no haces algo lindo, mejor no lo digas, pero ¿Por qué decir algo bien? ¿Y si quizás es bueno para mí y no para el resto? ¿O al revés? Es muy linda la frase y todo, pero pucha que me restringe a la hora de escribir. Si no vas a decir nada bueno, mejor cállate, eso es claramente lo que me quiere decir. Lo sé. Me frustra y me confunde: ¿Qué y cómo puede ser realmente bueno lo que quiero decir?, obviando la respuesta, me pregunto a su vez, ¿Qué sería de mi vida sin estos cuestionamientos cotidianos? ¿Qué sería de mi vida sin estas preocupaciones? y más allá de eso: ¿Cómo vivirá la gente que no escribe? ¿Vive así? ¿Y nada más?

viernes, 17 de diciembre de 2010

Terrible de shuer loco oe

Hoy era de esos días de pijama, acostada en mi cama, con un moño desecho en la almohada y descalza. El notebook en las piernas y un libro abierto sobre el pecho. Mi felicidad (¿?) estaba consumada por uno de esos postres chandelle y una coca-cola normal, a medio beber, en mi velador. Desde ayer sólo pensaba en hacer una entrada sumamente interesante, aplicando conceptos literarios y viendo la vida con un toque sumamente pedante de estudiante letrada (que supuestamente ha leído muchos libros y cosas raras, pero en vista y considerando mi precaria identidad, sólo puedo confesar que lo que más he leído han sido resúmenes de todo eso), pero no puedo hablar en profundidad de aquello. En mi desánimo general, sólo me queda ahogarme entre la crema de chocolate del chandelle y unas cuantas hojas de mi nueva-no tan nueva- novela adquirida en la biblioteca de San Joaquín: El Diario de Bridget Jones, una novela por excelencia marginada de todo saber intelectual, pero que me ha entretenido bastante este último tiempo. Traté de verme la película, pero el libro la supera con creces. Seguramente me he ganado más de una mueca de espanto entre mis compañeros letrados, pero me gustan los best sellers, la comedia romántica y esa lectura fácil y entretenida ¿Para qué leer a los trillados de Cortázar, Borges o Bolaño, teniendo a J.K Rowling, Isabel Allende y a mi nueva y querida autora Helen Fielding, autora del Diario de Bridget?

Me asombra pensar que muchos de mis compañeros han reprimidos sus propios gustos literarios, por seguir el canon, o bien, los aires de hombre shuer loco, que los hace leer textos de autores rusos complicados o del boom latinoamericano. No digo que no sean buenos o que incluso pueda ser entretenido leer ese tipo de literatura, pero me enferma escuchar en los pasillos de Humanidades que casi todos tengan de libro favorito a Rayuela, o que uno de los mejores cuentos de la historia es La noche boca arriba. ¿Seré mala estudiante de letras por considerar mis libros favoritos los que mejor lo pasé leyendo? Recalco la palabra leyendo, pues por lo general no leo sino es por gusto, y si debo leer algo, y no es de mi interés, me busco un audiolibro o un buen compañero que resuma todo y punto.

De todas formas, no existe quién no caiga en el juego de ser shuer loco, creerse el literato más bacán, y se ponga a dar bofeteadas de diestra a siniestra sobre todos los textos que ha leído a lo largo de su pequeñisima vida. Los hay de todas formas, desde los que te comentan y ponen caras interesantes en una conversación entre shuer-locos-literatos, otros que se ponen a ver el ARTV frente a su familia y la madre ponga su mano sobre su pecho suspirando con orgullo al pasar por fuera de la habitación, otros que publican todo lo que saben en facebook o twitter: en una idea de llamar la atención y diferenciarse de sus otros pares (pongo frases de libros, en latín y en inglés porque soy taaan bacán y superior a ti), y otros como yo, los más penosos, que en un afán de ser algo como eso, se meten a estudiar Letras e intentan hacer un Blog con ideas literarias locas, pero ni les resultan. Ahora bien, ¿Porqué no me resultó?, pues resulta que quería aplicar un concepto, insisto, uno muy bacán y shuer loco, pero no encontré el resumen que hice en que aplicaba tal concepto. Soy tan chanta, que hasta incluso me da lata aplicar ese concepto ahora, porque me amurré. Igual tenía la media idea, pero funó y ahora sólo adjunto una sonrisa forzada y de mala gana. No puedo dejar pasar un aplauso, sí, para todos aquellos que se creen shuer locos, que se sacan fotos conceptuales, comentan cosas muy acertadas y pedantes en clases, leen cosas fomes y complicadas y difunden sus conocimientos por cualquier medio de comunicación social, en un afán competitivo y carente de sentido.

Me cargan los shuper locos, que crean que todo lo que es literatura es de Cortázar pa’ arriba. Me da la sensación que no es conveniente ponerse en el plano de Funcionalista Ruso que se ponga a definir ¿Qué es Literatura?, para así empezar a hacer un estudio de todos los Best Sellers que son o no son literatura. Lo que leo, lo entiendo y me gusta, será para mi literatura. Así de corta.

En resumen de la entrada, sólo diré que los shuer locos, la tribu de los literatos vintage, me tiene chata desde que entré a mi primera clase de Gramática y me hablaron del “paradigma”. Desde ese momento, y toda utilización de palabras sumamente rebuscadas, nunca volví a ser la misma y mi desagrado por ellos y por mí misma se agigantó cuáticamente.


Me aburré la intelectualidad y la gente lumbrera, más aún, si ambas cosas se encuentran mezcladas. Me pregunto si eso no les dará vergüenza, si no, debería.